El año 2025 se ha caracterizado por tener otro invierno atípico, cálido y muy seco, y por una primavera con lluvias tardías pero abundantes. A pesar de estas singularidades climatológicas, la cosecha de miel fue satisfactoria.
Las mieles de la cosecha del 2025 sorprenden por su gran variedad de tonos de colores, por su intensidad aromática y por su compleja armonía de gustos.





















